Las Escuelas Rurales y la Fundación Judaica

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Debe pensarse en otros formatos de escuela rural y ojalá las autoridades y la sociedad civil se animen a desarrollarlos.

Las grandes distancias geográficas hacen que alumnos y docentes deban viajar con deficientes medios de transportes para ir a clase, además las necesidades económicas obligan a todos los integrantes de la familia rural a trabajar desde temprana edad. Si a ello le sumamos un presupuesto oficial mal asignado, donde funcionan escuelas rurales con muy pocos alumnos a poca distancia una de otra y donde se les asignan $15 por niño y por día para que el docente le de el desayuno y su principal comida, todo ello deriva en una deserción escolar muy elevada.

Según el último Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas del año 2010 Argentina posee 40.091.359 habitantes y 641.828 son analfabetos.

Nuestra Fundación apoya a escuelas rurales cercanas a Colonia Avigdor donde mantenemos nuestro proyecto de desarrollo social con refuerzos alimentarios y donaciones de útiles y ropa. Durante los últimos días de marzo, nuestros referentes realizaron una recorrida por varios establecimientos escolares.

Se visitaron las Escuelas N.º 32 “Confederación Argentina”, la  N.º 43 “Gregoria Pérez”, la N.º 96 “Victoria Ocampo” y la N.º 60 “Domingo Faustino Sarmiento”, todas ellas cercanas a Colonia Avigdor.

Un maestro puede cambiar la vida de una sociedad y más si se trata de un maestro de una escuela rural. Si no hay arraigo, sin gente que quiera vivir en las comunidades del campo, es decir, en todo el interior del país, no hay desarrollo posible, y esto no podrá ocurrir si no hay escuelas de calidad y presupuesto acorde al desafío.

Debe pensarse en otros formatos de escuela rural y ojalá las autoridades y la sociedad civil se animen a desarrollarlos.