Lag Ba-Omer

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Desde la Fiesta de Pesaj hasta la Fiesta de Shavuot hay un intervalo de cincuenta días que son contados todas las noches, esto es lo que se denomina “Sefirat Ha-Omer”, la Cuenta del Omer. En la Fiesta de Shavuot nos fue otorgada la Torá y aguardamos cada año con impaciencia el acontecimiento, como si la Torá nos fuera dada cada vez nuevamente por primera vez; por eso contamos ansiosamente, como un chico que espera su cumpleaños, los días que faltan para la fecha del recibimiento. Lag Ba-Omer es el día 33 en la cuenta del Omer.

El período de Sefirat Ha-Omer es de duelo parcial. No se celebran casamientos y se reducen los eventos festivos. Estas restricciones se observan en memoria de los 24.000 alumnos de Rabí Akiva (rabino muy importante del siglo II) que combatieron en el heroico levantamiento judío contra Roma al mando del líder Bar Cojba. Según la tradición judía, todos ellos perecieron entre Pesaj y Shavuot. Sin embargo, en el trigésimo tercer día del Omer ninguno de ellos murió y por lo tanto en ese día no se guarda luto y se lo celebra como un día de fiesta y alegría.

Numéricamente, la letra hebrea “lamed” representa treinta y la letra “guimel” tres. Leídas juntas, estas dos letras “lamed-guimel” se pronuncian “Lag”, de acá viene el nombre “Lag Ba-Omer”, el día 33 de la Cuenta del Omer.
Es costumbre en este día jugar con arcos y flechas en recuerdo de la revuelta judía contra los romanos liderada por Bar Cojba.

En Lag Ba-Omer falleció Rabí Shimón Bar Iojai (siglo II), autor del “Zohar”, el libro principal de la Cabalá, la mística judía. La luz de la vela, es uno de los emblemas principales de la Cabalá, simboliza el calor y el albor de la existencia humana. Esto es porque el fuego de la vela tiene una característica muy peculiar, puede encender una cantidad ilimitada de otras velas y no pierde su propia luz ni su propio calor. Por dicha razón, se acostumbra en Lag Ba-Omer a encender fogatas y celebrar con cantos y bailes alrededor del fuego.

¡Quiera Di-s bendecirnos para que podamos encender con pasión el fuego del Judaísmo en nuestras vidas, en nuestros hogares y en nuestras familias!

¡Jag Sameaj!
Rabino Adrián Herbst

 

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