Simjat Torá

¡Así lo celebramos! Compartimos las imágenes y las palabras de nuestros novios de la Torá, Carlos Gartenhaus y Paula Vainer

Palabras de nuestro Jatán Torá, Carlos Gartenhaus
Los que me conocen saben que soy un tipo de pocas palabras. Para ser coherente, soy muy aficionado a los refranes, que me gustan, porque expresan verdades en pocas palabras.
Precisamente, el que me vino a la memoria es un refrán español que dice: Buen amigo y buen vino hacen más corto el camino. Empezando por lo segundo, debo decir que el brebaje que tomamos ha mejorado en los últimos tiempos, lo que es un aliciente. Pero más importante es lo otro. La amistad, que hace que al encontrarnos todas las semanas, nos arranca una sonrisa al saludarnos, aunque algún problema nos preocupe y nos desvele. Por eso, la frase, que no por repetida pierde su valor, y que hemos escuchado muchas veces: que la comunidad es la familia extendida, conserva plenamente su valor.
Pero lo que la mantiene unida es la permanencia, y juntos.
Como el ejemplo de las brasas ardientes, el trozo que se aparta del fuego se enfría, y del mismo modo, la persona que se aparta se pierde. Es por eso que debemos esforzarnos por no perdernos, por la comunidad y por nosotros mismos.
Finalmente, sólo me queda agradecer este honor a los que se esfuerzan por llevar adelante a NCI-Emanu El: la C.D., los rabinos, los shlijei tzibur con su hermosa música, administrativos y maestranza.
Y muy especialmente agradecer a Mónica, que fue la culpable que yo llegara a la entonces NCI.
Quiero terminar con una oración que podemos decir todos, porque la sabemos todos: Baruj Atá Adonai, Eloheinu Melej Haolam, Sheejeianu, Vekimanu, Vehiguianu, Lazman Hazé.

Palabras de nuestra Kalat Torá, Paula Vainer

Gracias por darme el honor de ser Kalá Bereshit, ser quien reinicia la lectura de la Torá.
Ser Kalá, la novia, me trajo como primer pensamiento que éste es un acto amoroso, como el que hacemos día a día quienes trabajamos como voluntarios, asumiendo el compromiso de dirigir y sostener nuestras instituciones.
Me gustó la idea que Rab Fada compartió de “volver a empezar”, la idea de que cada nuevo comienzo nos permite encontrar nuevas enseñanzas. Muchas veces necesitamos volver a hacer algo para aprenderlo, volver a repetirlo, a repensarlo, y en ese volver a hacer, redescubrirlo.
Es fundamental llevar a la acción lo que aprendemos.
Involucrándonos, dejamos de ser observadores y pasamos a ser transformadores, como nos enseña el concepto de Tikún Olam: contribuimos para hacer de este mundo un mundo mejor, un mundo más justo.
En este “volver a empezar” renuevo mi compromiso como constructora.
Quiero agradecer en este momento a todos los profesionales y a todos los voluntarios que son mi familia extendida, mi comunidad, con quienes trabajamos codo a codo en la Escuela Comunitaria Arlene Fern, en NCI-Emanu El y en todos los nodos de Fundación Judaica; en especial quiero agradecer a toda mi familia por estar siempre, a mis padres por el ejemplo y a Evan, Joaquin y a Juan por el amor y el apoyo.