COMENTARIO DE LA HAFTARÁ DEL SHABAT HEKEV 5768
(IESHAHIAHU: 49:14 – 51:3)

¿Recuerdan el refrán criollo: "No hay peor sordo que el que no quiere oír"? Pues bien, esta "sordera voluntaria" parece no ser privativa del "ser argentino", sino consustancial al Ser Humano; y en consecuencia, el Creador (del Hombre y de todo lo que existe), lo tenía muy claro. Moshé, su más augusto vocero, se encargó de hacerlo explícito.
Dice la parashá Hekev: "Y habréis de abrir el atasco de vuestro corazón" (10: 16), invocación que puede explicarse según el mismo Libro Deuteronomio (29:3) como: Que esté vuestro corazón abierto a la verdad, no como hasta el día de hoy, cuando "no había dado Adonai a vosotros: corazón para percibir y ojos para ver y oídos para oír, hasta el día de hoy".
Nuestra Haftará (Ieshaiahu, capítulos 49, 50 y 51), pertenece a la segunda parte del Libro de Isaías, capítulos 44 a 55, conocida como Libro de la Consolación de Israel. El escenario de estos capítulos finales supone que Jerusalén ha sido asolada, el pueblo está cautivo en Babilonia y está actuando Ciro, el Rey persa, cuya gesta causará la liberación de los cautivos.
Dice Ieshaiahu: "Adonai Elohim me ha abierto el oído, y yo no me he rebelado" ((Isaías. 50: 5). "Adonai Elohím me ha dado una lengua de instruidos, para saber contemporizar con el sediento de palabra" (Isaías. 51: 4).
"Oídme a mí, vosotros que vais en pos de la justicia, los que buscáis a Adonai" (Isaías. 51: 1).
Tenemos aquí la secuencia completa de la comunicación del Mensaje profético: D´s le habla al profeta (un hombre entre los demás hombres pero con la capacidad de escucharLo y el coraje de seguirLo); y éste actúa como mensajero de Adonai, llevando al pueblo Su Palabra.
"El profeta es un individuo humano" y "la profecía es algo que está en la naturaleza del hombre". (Maimónides. Guía de los Descarriados. 2º parte. Cap. XXXVI).
"El propósito de D´s al dejar que los profetas fueran bajo todo respecto como los otros seres humanos, distinguiéndolos de la totalidad de ellos con hacerlos capaces de hacer lo que es imposible a toda la humanidad, era dar autenticidad a Su señal y confirmar Su mensaje …Siendo los mensajeros enviados por D´s, seres humanos como nosotros y advirtiendo nosotros que ellos realizan proezas de las que somos incapaces y, que, consiguientemente, sólo han podido ser obra del Creador, resultaba autentificada su misión como transmisores de la palabra de D´s… D´s no acuerda a los profetas el realizar milagros en todo tiempo ni les permite conocer siempre los secretos del futuro… Más bien les permitió realizar esos milagros en ciertas ocasiones establecidas y obtener ese conocimiento en ciertos momentos, de modo que con ello se hiciera claro que todo eso les era conferido por el Creador y que no lo han producido por sí mismos". (Saadya Gaón. Creencias y Doctrinas. Tratado III, Cap. IV).
Reconocido el Mensaje, el profeta invoca la ayuda de D´s ("Empero Adonai Elohím me ayudará" -50:7-; "He aquí que Adonai Elohím me habrá de ayudar" -50:9-), lo transmite al pueblo y le dice, le pide: "Pongámonos de pie juntos" (50:8).
¿Somos capaces de oír el Mensaje, de escuchar el ruego?. ¿Están nuestros oídos abiertos para recibirlo y ponernos de pie para convertirlo en la obra de nuestras manos?. ¿Somos concientes de que la profecía está en nuestra naturaleza, pero no la percibiremos si no abrimos el atasco de nuestro corazón?.
Ya no hay profetas, pero todos podemos serlo si logramos tan sólo por un momento abrir nuestro corazón. Recordemos a Moshé replicando a Iehoshuah: "¡Quién diera que todo el pueblo de Adonai fuese de profetas, cuando pusiere Adonai Su espíritu sobre ellos!" (Números. 11:29).
Si cada uno de nosotros pudiera lograr la sintonía necesaria con D´s como para que un chispazo de Su luz nos iluminara siquiera un momento de nuestras vidas, y así recibir Su mensaje, podríamos permitirnos soñar con ver en nuestros días el advenimiento de la era mesiánica de paz que tanto anhelamos.-

!Shabat Shalom!
Marcelo Garfunkel
mgarfunkel@fibertel.com.ar

Volver al menú