Ekev

La Torá enseña, en esta parashá, qué es lo que Ds espera de nosotros. Temor reverente, amor misericordioso y caminar humildemente delante de El. Al mismo tiempo, vincula los diez mandamientos con la promesa de la tierra, estableciendo que lo material con lo espiritual, están relacionados de forma tal que nada puede tenerse sin ser. Así, establece, que no sólo de pan vive el hombre, y que cuando, gracias a Ds y su bendición en la dignidad del trabajo, nos alimenta con la materia que alimenta nuestro cuerpo, la Torá, que es ley de mandamiento y ética de comportamiento, nutre y sustenta el alma. Por ello, prescribe la formula de agradecimiento del alimento recibido, transformando nuestra mesa en un altar, donde tenemos la experiencia de la tierra prometida. Sentados en ella, recibimos tal como la Torá anuncia, los dones de sus frutos, producto del misterio de lo natural en encuentro con lo cultural, lo que alimenta en cuerpo y alma nuestro ser. Es, en esta experiencia que se hace pan, que tal como aprendemos de la Torá, una vez que ingresas a la bendición de tu tierra-mesa y tenés el temor reverente de no tomar de ella nada sin antes agradecer al recitar tu bendición, reconociendo en El lo que podes tener, se espera, ya no de Ds sino de vos, que puedas acceder de la gratitud al amor.
Un nuevo ascenso espiritual que hace de la tierra-mesa prometida tu lugar de traducir la promesa en proyecto amoroso. Amor misericordioso de Tzedaká, partir y compartir el pan. Invitar al otro, al prójimo, que no necesariamente es próximo, a compartir por el atributo amoroso, que no sólo es solidaridad, sino reparación en jesed, misericordia, tzedek, que es justicia social, aquello que desde el temor y reverencia por el don en gratitud, te abre el corazón, que es la llave que abre la mano, para al dar, recibir amor al darte vos.
Por ultimo, al concluir tu mesa como tierra prometida hecha proyecto de oración en tu existencia, agradeciendo en birkat hamazon cuando tomas conciencia del bien de comer, saciarte y bendecir lo bueno que la tierra te da, recitando en oración la eterna composición: somos un libro de vida en la verdad, Torat emet, cuando somos aquello que estamos inscribiendo con nuestra acción. Tal como nos prescribe y enseña esta semana la Torá, poder asumir que la vida se hace paso a paso, en el camino que hacemos con humildad delante de Ds y de los hombres. Temor reverente en gratitud, amor misericordioso en Tzedaká y caminar humildemente delante de Ds con los mandamientos hechos preceptos en Halajá

!Bebirkat Shalom umeboraj!
Rab. Sergio Bergman

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