Parasha Noaj 6:9-11:32
“En donde no hay hombres de bien, trata de serlo tú”.
(TB. Tratado de Principios 2:5)
Esta parasha contiene varios relatos por demás conocidos. El diluvio, el arca que construyera Noaj, la torre de Babel y finalmente la presencia de Abraham y su mujer Saray “que era estéril”.
Es en esta porción de la Tora que aparecen las primeras leyes, “sed fecundos y multiplicaos” y la prohibición del asesinato. Se condena también la actitud de uno de los hijos de Noaj, quien aprovechando el estado de ebriedad de su padre tiene acceso carnal con él. Todavía no se instaura la prohibición del incesto.
Más adelante leemos el compromiso Divino de no volver a destruir todo ser viviente, sellando este pacto con un arco iris.
Es ahora tarea del hombre cuidar este mundo de la contaminación, el mal uso del suelo, y por sobre todo de la insensatez de algunos que disponiendo de arsenales nucleares amenazan con utilizarlos demasiado a menudo. En ese caso, y a pesar del pacto que realizara, D’os podría mirar distraídamente hacia otro lado y dejar que los hombres solos se destruyeran a sí mismos.
Tal vez el origen de estos desencuentros esté en el episodio de la Torre de Babel en que por mandato Divino los hombres comenzaron a hablar distintos idiomas. A pesar de los avances científicos y la posibilidad de la traducción instantánea pareciera que los hombres no pudieran entenderse y menos aún ponerse de acuerdo en cuestiones fundamentales que hacen a la supervivencia del mundo y a una vida digna para todos sus habitantes.
Quiera D’os que en este shabat podamos reflexionar acerca de la imperiosa necesidad de comenzar a cuidar el planeta y garantizar para todos los seres humanos que en el habitan una vida plena.
Shabat shalom,
Arq. Sergio Margulis
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