Itró

parasha

La Parashá que leemos esta semana se llama “Itró” (nombre propio del suegro de Moshé) y trata sobre la visita de este al campamento hebreo en el desierto. Moshé pide consejo a su suegro acerca de cómo emprender mejor la toma de decisiones y la organización del pueblo. Itró aconseja a Moshé que arme una estructura para delegar decisiones y responsabilidades, y nuestro gran líder acepta y ejecuta la recomendación de Itró.

Uno de los temas centrales de esta Parashá es la preparación para el Brit – Pacto en el Sinaí, la Revelación de Dios y la entrega de los Diez Mandamientos.

¿Qué es lo que hace tan especial a los Diez Mandamientos? ¿Nunca antes se había dicho un “No matarás” o un “No robarás”?

Antes de la Revelación de Dios en el Har – Monte Sinaí ya se habían dicho prácticamente todos los mandamientos (a excepción del de Shabat y los que refieren al monoteísmo y a la relación de Dios con el Pueblo de Israel). Tanto dentro del Pueblo de Israel, como fuera del mismo, ya estaba prohibido robar, matar, codiciar, engañar, etc. Podemos encontrar estas prohibiciones dentro de la Torá antes del Sinaí, como fuera del Judaísmo en el Código de Hammurabi (conjunto de leyes creadas por el rey de Babilonia Hammurabi alrededor del año 1730 a.e.c. Hoy se expone en el Museo del Louvre).

Por lo tanto vemos que lo importante de los Diez Mandamientos de la Torá no pasa por su originalidad. La grandeza de los Diez Mandamientos dichos por Dios a Moshé radica en su universalidad.

En todos los códigos de leyes antiguos las prohibiciones eran para los miembros del mismo pueblo. Un egipcio tenía prohibido robarle a otro egipcio, pero dicha prohibición no existía ante una persona de otro pueblo.

La Torá ordena: “No Robarás”, “No Matarás”…no sólo al hebreo, sino a ningún ser humano. Esta es la primera vez de la humanidad donde se igualan los derechos a todos los seres humanos y no sólo a los de tu pueblo o nación. Esta es la genialidad de la Torá en esta Parashá. La Justicia debe ser para todos los seres humanos. No puede haber una justicia para los amigos y una diferente para los adversarios.

Quiera Dios bendecirnos en este Shabat para que entendamos que las injusticias que nos favorecen no se transforman en justicia.

¡Les deseo un hermoso Shabat Shalom!

 

Rabino Adrián Herbst