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¿Qué es Fundación Judaica?

Ante el shock comunitario y nacional del atentado a la sede de la AMIA y por iniciativa del Rabino Sergio Bergman, un grupo de voluntarios decidió trascender a la destrucción con renovada construcción. Fue así que, en contra de la postura general, se encaró el establecimiento de una Escuela Comunitaria en la antigua sede de la Comunidad Emanu El. El concepto de crear comunidad desde la formación de los niños y a través de ellos, de sus padres y sus familias en general, fue un movimiento disruptivo que cambió la idea de educación judía en Argentina.

Fundación Judaica se establece a partir del surgimiento de la Escuela. Los pasos de la construcción, como estaban previstos en la visión inicial, evolucionaron de comunidad de servicio a comunidad educativa, para mutar en comunidad de vida basada en la tradición y valores particulares del judaísmo para la construcción social.

Desde el inicio de ese camino en 1997 hasta hoy, Judaica construye y lo hace desde la piedra angular de una red. Así como la innovación de la tecnología y de los procesos constructivos ha impactado en las construcciones materiales, haciendo en las obras del presente el futuro que ya vemos, también hay innovación en la ingeniería cultural, social y espiritual de la arquitectura comunitaria. Somos protagonistas de cambios en los que la comunidad judía argentina va siendo interpelada para revisar la arquitectura de sus instituciones.

Para nosotros, la comunidad no son sus instituciones, sino que estas son herramientas y recursos para construir comunidad. Sin embargo, la Fundación no está al margen de la vida comunitaria: participa activamente, entendiendo que la construcción se hace con participación desde adentro y no con la protesta estéril desde afuera. Sabiendo que un sistema comunitario institucional centenario no se cambia desde la centralidad, la innovación en este campo surge desde la marginalidad creativa y productiva.

Pensamos a la comunidad como una afirmación continua de lo común, lo que implica estar unido con el otro más allá de cualquier diferencia, como también más allá de cualquier situación o contexto particular. La matriz de sentido y de valor que orienta a nuestras manos en construcción es la de ser y hacer redes con quienes, articulados desde la diferencia en cuanto a la forma de interpretar la misma raíz, estando en otro barrio, provincia, edificio, establecimiento, denominación o expresión de judaísmo, acepte ser parte, reconocer y reconocerse como nodos de una red de sentido donde la comunidad no es cada uno, sino todos.

Fundación Judaica tiene una visión diversa, plural y abierta del judaísmo, que no es solo religión sino también civilización cultural, religiosa y espiritual.

Por eso, la Fundación abre sus brazos, sus comunidades y sus corazones para recibirnos en la riqueza de nuestras diferencias.

La comunidad es para nosotros una unidad de sentido en la que ponemos nuestro ser en el hacer. Vamos desplegando, con los proyectos, los sueños que migran de la promesa a la acción transformadora, traduciendo aquello que era propósito en construcción. Construir es un hacer nutrido en nuestra misión que instituye en la realidad material una dimensión espiritual, cuando lo que hacemos ya no es nuestro patrimonio en posesión del ego, sino ofrenda que nos supera a nosotros para ser legado en quienes nos continúen al mantener el fuego sagrado del espíritu del proyecto.

Así, encontramos que la arquitectura de nuestra obra está en el espíritu que se hace materia cuando las manos, que son frutos de nuestro árbol de tradición milenaria en la raíz judía, pueden ser manos de padres, hijos y nietos que ya no solo siembran lo que seremos, sino que cosechan lo que ya somos.

Nuestro propósito es que el sueño sea la visión que orienta el sentido de aquello por construir.

Judaica es una expresión que demuestra cómo lo nuevo que somos proviene de la fidelidad a la tradición, que no es vieja sino milenaria, y que nos arraiga nutriendo nuestras prácticas en valores de raíz que permiten que el árbol esté firme en su identidad y no deje de ofrendar sus frutos a la sociedad en la que se comparte la cosecha de la humanidad.

Construimos desde el modelo organizacional de la red. Para nosotros, construir red es hacer comunidad. Nuestra misión es, entonces, ser comunidad en la red de redes de instituciones y proyectos que asuman en su aporte valioso, original, único, singular y plural, el espacio de circulación en una red y no un lugar correcto donde nos debemos alojar.

Así, el ciclo de la vida personal y familiar permitirá que el devenir dé una libertad de ser quien quiero ser con mi identidad, como un compromiso. Construir, participar y hacer posible que los nodos y las instituciones sean el medio y no el fin, es darle sustentabilidad a una red que en lugar de atraparnos como cautivos, nos contenga y sostenga como seres vitales, libres y creativos.

Judaica es, esencialmente, un espacio donde circula nuestro ciclo vital personal y familiar, viviendo con libertad en la amplitud de opciones que la Fundación ofrece para que cada uno, desde su lugar, pueda ser protagonista de esta red. Una red que fortalece a una comunidad judía plural e inclusiva y aporta desde sus valores milenarios a la identidad nacional.

¿Quienes somos?

Somos una red y actuamos como tal: trabajamos en red, con todo lo que esto implica en términos de pluralidad, coherencia, trabajo conjunto y comprensión del todo a través de la sinergia de sus partes. Nos define nuestra tarea, por ende, somos haciendo comunidad. Dentro de nuestra red se fortalece la comunidad que, con un milenario pasado de sabiduría, asume un presente que hace futuro en aquello que construye.

Son nuestros pilares tanto la diversidad como la democracia participativa y representativa porque entendemos que un judaísmo de pluralidad y de seriedad en el estudio de las tradiciones y sus fuentes, en las prácticas de sus valores y en el sentido comunitario de considerar a cada institución y expresión judía, son una parte valiosa de un todo que se enriquece. Porque somos todos, en ese sentido, igualmente judíos en la diversidad y en el desafío de darnos continuidad, que es renacer, renovar, reinaugurar, recomenzar y nunca dar por terminado lo que hemos iniciado, porque estamos sembrando y haciendo futuro solo en el presente.

Estamos comprometidos con la continuidad del cambio en la arquitectura del tiempo. Nuestra consigna, que es esencialmente judía, podemos sintetizarla diciendo que nos dedicamos a la continuidad del cambio. Parece una contradicción y, sin embargo, es una síntesis. La tensión es entre darle continuidad y ejercer el cambio necesario para que la continuidad no sea alienación y repetición de rutinas y hábitos del pasado, que son inexorables a nuestra condición humana.

Nuestro trabajo espiritual como judíos en proyección universal es administrar la continuidad del cambio en ciclos. La dimensión más importante para darle continuidad al cambio no es la materia sino el tiempo. El judaísmo, en su continuidad para el cambio, hace ingeniería y arquitectura del tiempo y no del espacio. Cuando construimos sentido en el tiempo, no sacralizamos la materia sino el espíritu. El sentido de la construcción del tiempo en la tradición judía es una arquitectura de sentido espiritual. Nuestro propósito, entonces, es continuar con el compromiso de cambiar.

Nos definimos como el espacio en el que cada familia puede desarrollar su ciclo de vida judío y participar aportando desde su individualidad, al total de la común-unidad que nos alberga. Somos una casa que desde la materialidad, haciendo posible el contener y sostener, aloja la espiritualidad y el contenido que nos hacen ser, de alguna manera, una familia extendida:

BEIT SEFER: escuela comunitaria
BEIT MIDRASH: casa de estudio
BEIT TEFILÁ: casa de oración
BEIT KNESET: casa de asamblea y reunión

Cada uno de estos aspectos y cada uno de los nodos que conforman la Red de Fundación Judaica, nos convocan a ser constructores de comunidad en red.

Judaica los invita a este recorrido. Proponiendo un nuevo modelo de las milenarias tradiciones donde el judaísmo siempre fue una red de sentido y de multiplicidad de opciones, Judaica ofrece que, desde tu lugar, puedas ser protagonista de una red que hace a la institución, fortalece a una comunidad judía y trasciende a una sociedad argentina que valora en nosotros los aportes judíos a la identidad nacional de los argentinos.

Así como enseñan nuestros sabios:

“Ya no serán llamados sus hijos (banaij) sino sus constructores (bonaij)”

¨Fundación Judaica tiene una visión diversa, plural y abierta del judaísmo¨

La dimensión más importante para darle continuidad al cambio no es la materia sino el tiempo.